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Diario de Ruta

Mil horas juntos

por Íñigo de la Quadra-Salcedo

Jueves 29 Julio

Entrada en el Monasterio del Escorial.Bueno, esto se ha terminado. Hoy , como ha anunciado Jesús Luna día tras día en el despertar de los 318 expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA 2004, ha llegado el día que todos estábamos esperando...

Hoy, lo ha dicho por última vez en el Aula Magna del Real Monasterio de El Escorial de Madrid, donde ha tenido lugar el Acto de Clausura del Programa Académico de esta edición. Durante el acto han intervenido nuestro director Miguel de la Quadra-Salcedo, el Director General de Comunicación e Imagen de BBVA, Javier Ayuso y el Excmo. Rector de la Universidad Complutense de Madrid, Don Carlos Berzosa. Javier Ayuso se ha referido a la Ruta Quetzal como “el programa estrella dentro del programa de responsabilidad social corporativa”. Y ha felicitado a los monitores por “la excepcional labor realizada” y al director Miguel “por ser el alma de la Ruta, sin el que esta aventura sería imposible”.

Por su parte nuestro director, destacó la importancia de la Biblioteca del Monasterio, lugar donde se encuentra el original de la famosa “Relación de Michoacán”  y recalcó la importancia de este programa cultura y de aventura que no es solamente español, sino que es español en España, mexicano en México y peruano en Perú.
El jefe de Campamento, Jesús Luna recibió una de las ovaciones más sonoras que se recuerden en la  historia de la Ruta cuando anunció el momento de entregar los diplomas. Los expedicionarios desfilaron por el estrado del Aula Magna recibiendo el diploma que certifica su paso por esta decimonovena edición. Seguidamente, y rompiendo el protocolo establecido, la expedicionaria gallega Claudia y la colombiana Viviana, leyeron de su puño y letra un emotivo resumen de lo que para ellas y todos los expedicionarios ha supuesto su paso por esta expedición. “Nuestro corazón se queda por el que fue y será por siempre, el sendero de nuestras vidas” fueron las palabras de que estas dos ruteras pronunciaron como despedida de la Ruta y cierre del acto.
 
Visita a la Biblioteca de Felipe IIFue precisamente en la Biblioteca del Monasterio que visitamos acto seguido, donde conocí a la madre de la expedicionaria barcelonesa Nuria. Mª Joseph, que así se llama, me comentó algo que no había oído ni imaginado pudiera pasar hasta entonces. “Habéis conseguido no sólo que sea un viaje extraordinario para nuestros hijos. Viviendo las aventuras que ha corrido mi hija, este viaje me ha cambiado a mí y me ha hecho pasar un julio diferente, que no podré olvidar jamás”. Si esto es ha sucedido uno de los seiscientos padres y madres de nuestros chicos, me doy por más que satisfecho.
 
De regreso a los autobuses, caminábamos pensativos y nuevamente han desfilado por nuestras cabezas las escenas vividas en estos cuarenta y un días de ruta. Concha y Nuria, ambas de Madrid, recordaban conmigo el día que nos conocimos en el aeropuerto de Barajas, camino de Frankfurt. Ninguna de las dos se esperaba nada de lo que han vivido. “Increíble, – dice Concha – no me podía imaginar que esto fuera a ser así”. Cuando le pregunto a Nuria si se van a seguir viendo, se abraza a su compañera y me asegura que dentro de poco estarán las dos otra vez juntas en Santander, donde veranean.

Ya en la capital, la última visita de este programa de estudios nos espera en la sede central del Canal de Isabel II, en la madrileña calle de Santa Engracia.
 
Los expedicionarios pasean por MadridCon una puesta en escena envidiable, Ildefonso de Miguel, Director Gerente del Canal de Isabel II nos explica qué hubiera sido de Madrid si hace 153 años, la Reina Isabel II no hubiera ordenado la construcción de dicho canal. Desde entonces y gracias a la gravedad, que determinó la orografía de Madrid, más de 300 depósitos repartidos por toda la ciudad, almacenan el agua de los 14 embalses de la Comunidad.

A partir de ese momento la Ruta Académica de nuestro Quetzal se daba por finalizada. Tras la comida, el tiempo libre o las visitas al Palacio Real o el Museo del Prado eran para el que quisiera. Sorprendentemente no han sido tantos los que han escogido el tiempo libre y sí bastantes los interesados por la historia y el arte de una de las mejores pinacotecas del mundo.

 Y hasta aquí la jornada de este último y triste día de ruta. La noche la han pasado en el campamento de Boadilla del Monte donde han cenado, un servidor le ha explicado qué es y para qué sirve esta web que ustedes han seguido a diario, y donde ha celebrado la última fiesta.

Han sido 42 días juntos, casi mil horas de compartir alegrías y penas, cansancios y marchas, lobas y calores, volcanes y conferencias, y muchos campamentos.

Nos despedimos tras un trabajo de 36 jornadas, 73 videos, 615 fotografías, 22 archivos de audio y 36 entrevistas a diferentes personajes de la expedición con la satisfacción de haberles llevado hasta sus casas, como buenamente hemos podido, un poquito de lo que hemos vivido en esta expedición.

Gracias, muchas gracias. Gracias a ustedes, madres y padres de los expedicionarios, por tener estos hijos tan magníficos. Gracias también por sus constantes mensajes de felicitación, apoyo y ánimo tanto a través de emails como personalmente en los lugares donde me han encontrado. Gracias a los periodistas y profesores que nos han acompañado en cada etapa. Y gracias a Guille, mi ayudante, por aguantar lo inaguantable hasta las tantas de la noche un día sí y otro también; y a Abraham Manzanares por su paciencia y buen humor.

Y en fin, gracias a la persona que está detrás de este tinglado y que ha hecho posible todo lo que hemos vivido. Gracias a Miguel porque, aunque ahora los expedicionarios no lo entiendan, gracias a que él les puso a caminar con las lobas negras en pleno julio castellano, o gracias a que les hizo ponerse al sol durante las conferencias, o sencillamente por haber hablado de la importancia de nuestra Historia, una y otra vez por el micrófono, gracias a todo eso y mucho más, la vida de estos jóvenes a partir de ahora será distinta. Gracias Miguel por inventarte la Ruta Quetzal.

Muchas gracias a todos y hasta el año que viene.

Iñigo de la Quadra-Salcedo.